Información sobre el autor
Digg  Sphinn  del.icio.us  Facebook  Mixx  Google  BlinkList  Furl  Live  Ma.gnolia  Netvouz  NewsVine  Pownce  Propeller  Reddit  Simpy  Slashdot  Spurl  StumbleUpon  TailRank  Technorati  TwitThis  YahooMyWeb
 

AURRERA MAITANE, ZUREKIN GAUDE!!!

 

1ª Operación

Con una sonrisa en el rostro y mostrando el pulgar en alto como señal de que todo está bien, de que todo va a salir bien. Así era fotografiada ayer Maitane Goñi, la pequeña pasaitarra de 10 años de edad aquejada de una atrofia muscular espinal tipo II que hoy será sometida a la primera de las dos intervenciones quirúrgicas por las que fue trasladada hace un mes y medio a París.
Un equipo de cirujanos infantiles encabezado por el doctor Cristophe Glorion, todo un referente europeo en este tipo de operaciones, será el encargado de colocar en su espalda una placa de metal fijada a la columna vertebral con el fin de evitar que ésta se curve. Para ello, Maitane será intervenida durante aproximadamente cinco horas.
Mañana habrá de volver nuevamente al quirófano, donde se ocuparán de abrir su maltrecha caja torácica para dotar de mayor espacio a los pulmones. Dispuestos a evitarle el máximo sufrimiento posible, los médicos que la atienden le inducirán un coma del que despertará dentro de dos días, cuando abandone el hospital Necker, en el que permanece ingresada desde el pasado viernes, y regrese al Raymond Poincaré, para pasar los siguientes quince días en la unidad de reanimación.
Dicen que Maitane no cesa de hacer preguntas. Quiere saberlo todo, como si de ese modo pudiera tener el control de su enfermedad. «Tiene miedo a no despertar o a que le rompan los huesos», dice Alaitz Erostarbe, su ama. «Se hace la fuerte, pero se le emocionan los ojos». Sus temores se ven en cierta forma paliados por algunos «alicientes», como la perrita que va a tener a su regreso a casa y, lo más importante, la nueva hermanita que está en camino y que nacerá este verano.
Su lucha continúa
Maitane y su familia partieron el pasado 31 de enero en dirección a París. A su llegada, la niña fue ingresada en el hospital Raymond Poincaré, donde le colocaban un aro de metal sujeto a su cráneo con ayuda de unos tornillos y provisto de un juego de contrapesos, para así estirar las vértebras lo máximo posible.
Esta mañana le será retirado y si las operaciones salen como prevén sus médicos, tal vez no tenga que volver a utilizar el corsé que ha llevado pegado a su cuerpo los últimos años. Pero su lucha no acabará ahí. Deberá de someterse a unos ejercicios de rehabilitación y periódicamente viajar a París.